jueves, 26 de enero de 2012

¿Por qué muere una lengua?


Siempre han muerto y han nacido nuevas lenguas en el mundo, es una dinámica propia y normal en las lenguas, lo nuevo es la velocidad con la que ahora están despareciendo.

Algunas lenguas van cambiando tanto que con el tiempo se vuelven distintas, de algún modo los hablantes de español siguen hablando latín, un latín del siglo XXI propio de España y Latinoamérica mientras que los franceses también siguen hablando latín del siglo XXI sólo que en el modo particular de Francia y lo mismo podemos decir sobre el resto de las lenguas romances. El latín era una lengua tan vital que para seguir viviendo murió; de tanto usarlo, se fue volviendo algo distinto en cada una de las regiones en las que se hablaba. Es por eso que el hecho de que una lengua cambie de algún modo es signo de su salud, no podemos cambiar algo que no se está usando. Lo mismo se puede decir de las otras familias lingüísticas mexicanas, las lenguas de la familia yuto-azteca alguna vez fueron una sola lengua que con el paso del tiempo se fue volviendo náhuatl, cora, huichol, rarámuri…

Una lengua con mucha vitalidad irá cambiando tanto que será otra algún día. Esta es una manera natural de “morir” porque la lengua deja de existir sin que sus hablantes sean afectados; al contrario, la lengua muere justo porque sus hablantes usan, disfrutan y se comunican a través de ella, cada uno le va dejando una impronta que imperceptiblemente transforma el sistema lingüístico. La muerte de una lengua por cambio paulatino no amenaza la diversidad lingüística, al contrario, la propicia con el nacimiento de nuevas lenguas.

Otras lenguas mueren por una causa terrible, porque se atenta contra sus hablantes y esto afecta la vitalidad lingüística a una gran velocidad; unas se extinguen porque, durante las guerras por ejemplo, son exterminados todos los que la hablan (y en ese caso lo que menos importa es la muerte de la lengua en sí).

Otras lenguas mueren porque sus hablantes sufren discriminación abierta o encubiertamente. Muchas lenguas han desaparecido porque sus hablantes han sido castigados con multas, azotes, cárcel, burlas, prohibiciones, etc. Es una agonía lenta. Alguien puede argumentar que hay lenguas que se extinguen simple y sencillamente porque dejan de ser útiles, no lo creo, siempre tiene que ver con una relación desigual entre culturas.

Las lenguas son sus hablantes y cualquier atentado u omisión contra el derecho fundamental de hablar tu lengua impacta a corto o largo plazo en la existencia de ese sistema lingüístico. Es así que la preservación de la diversidad lingüística del mundo está estrechamente relacionada con la defensa de los derechos humanos. Que las lenguas del mundo se sigan hablando no es sólo un sueño utópico de lingüistas, filólogos o anticuarios, creo que debe ser preocupación de todos porque nadie debería ser maltratado por hablar una lengua como tampoco por el color de la piel o la religión que profesa. La preservación de las lenguas tiene sentido como una consecuencia de que los derechos de sus hablantes están siendo respetados. Al fin y al cabo, los hablantes somos más importantes que las lenguas; al fin y al cabo las lenguas somos sus hablantes.

México: Requieren $4 millones para rescatar lenguas

TLACOCHAHUAYA, Tlacolula.- El nuevo director del Centro de Estudios y Desarrollo de las Lenguas Indígenas de Oaxaca (CEDELIO), Oscar Méndez Espinosa se sincera:

"Necesitamos como mínimo 800 mil pesos para documentar cinco lenguas maternas que están amenazadas. Serían 800 mil pesos anuales para cada una de ellas: la ixcateca, chocholteca, chontal, zoque y cuicateca".

Los recursos, añade, son urgentes porque de otra forma las referidas lenguas indígenas habrán de desaparecer en cinco años, "la extinción es una amenaza seria. Tenemos que hacer algo y pronto".

Méndez Espinosa asumió ayer la dirección del CEDELIO, a la toma de protesta asistió el director general del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Bernardo Vásquez Colmenares.

El reto, expuso el nuevo responsable de CEDELIO, "es muy extenso, son 16 lenguas y cuatro están amenazadas, la de mayor peligro es la ixcateca. Cada una requiere una atención especial, los recursos económicos se destinarían para documentarlas, hacerlas que se hablen, de otra forma, en cinco años hablaremos de historia".

Acepta que le corresponde tocar todas las puertas necesarias para encontrar un respaldo, "buscar las estrategias para que las palabras que no existan en las lenguas existan, y en donde se hablan hacer que se vitalicen".

Una propuesta, dice, será invitar a los medios de comunicación para dar espacio a la escritura de las lenguas indígenas, "por ahora todo es español y no hay apertura para las lenguas originarias".

En las poblaciones migrantes, comenta, "se recurre al mercado de la nostalgia cuando se compra las tlayudas, los chapulines, el chocolate, las guías. Esos son elementos de identidad, que recuerdan el origen de las personas, eso lo debemos fortalecer porque tiene que ver con la lengua, con nuestras culturas".

Méndez Espinosa -nativo de San Pedro Mixtepec, Miahuatlán--, estima que con la administración de Gabino Cué Monteagudo "se vislumbran situaciones positivas para las lenguas, esperamos construir buenos proyectos y lograr los apoyos".

PARA SABER...

El Centro de Estudios y Desarrollo de las Lenguas Indígenas de Oaxaca (CEDELIO), es un organismo dependiente del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), encargado de fomentar la preservación, el fortalecimiento y desarrollo efectivo de las 16 lenguas originarias que se hablan en el territorio oaxaqueño; así como realizar y documentar actividades de carácter académico y cultural.

El CEDELIO ejecuta acciones para fortalecer al subsistema de Educación Indígena, al cual pertenece.

Durante los pasados cuatro años se trabajó en la reactivación de un organismo como el CEDELIO, nada fácil, pues se requirió de acciones conjuntas con las comunidades, instituciones y personal académico para la implementación de sus objetivos.

El periodo 2007-2011 se caracterizó por orientar sus acciones en dos vertientes del quehacer educativo: el primero, dándole prioridad al aspecto lingüístico social y, el segundo, implementando actividades de formación pedagógico y docente.

El CEDELIO tiene la misión de mejorar las condiciones lingüísticas de los diferentes grupos étnicos de del estado de Oaxaca, mediante el diseño e implementación de políticas públicas, y la ejecución de metodologías de trabajo encaminadas a prestigiar y promover el uso constante de éstas, en todos los órdenes de la vida comunitaria de los pueblos originarios.

A consecuencia de la convocatoria implementada por el IEEPO y la Sección 22 del SNTE a fines del 2011, se implementó el cambio de directiva para el CEDELIO, encabezado por el doctor en lingüística, Oscar Méndez Espinosa.

Grupos Étnicos y sus etnónimos

Muchos de los nombres con los que frecuentemente se denomina a los diversos pueblos indígenas de México difieren de los que esos mismos pueblos emplean para identificarse (lo que aquí llamamos "etnónimos").

Algunas de las denominaciones tuvieron su origen en los siglos XIV y XV a raíz de la expansión mexica -pueblo de lengua náhuatl- que dominó gran parte del territorio mesoamericano.

"Chontal". Término empleado aún hoy para designar a dos pueblos indígenas diferentes de Tabasco y Oaxaca, deriva del náhuatl "chontalli", que significa "extranjero, extraño".

"Mazateco". Proviene también del náhuatl "mazatécatl", que quiere decir "gente del venado".

"Popoluca". Significa "balbuceante".

"Huaves". Guazontecos en la literatura colonial, fueron llamados así por los zapotecos istmeños y la denominación significa "comedores de lodo".

"Chatino". Producto de cambio fonético por "cha'tnio".

Fuente: Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI)

RACIEL MARTÍNEZ/Foto: CARLOS ROMAN VELASCO

La belleza, también en los signos de puntuación

Por Graciela Melgarejo | LA NACION

A propósito de la reciente celebración de la Epifanía de los Reyes Magos, hay también otras clases de "epifanías" (en el sentido de "manifestación, aparición"). Hace años, en el suplemento Arquitectura de este diario, en la sección "Epifanías urbanas", el arquitecto Alfonso Corona Martínez descubría aquellos lugares de la ciudad en donde ocurre el milagro de la belleza.

Semanas atrás, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) publicó un artículo sobre los paréntesis, que podría calificarse como "epifanía" lingüística, tan didáctico es. Titulado con humor "Hablemos de los paréntesis (si nos permiten el inciso)", empieza definiéndolos: "Los paréntesis () son un signo ortográfico de puntuación doble, generalmente actúan como delimitadores: introducen una información complementaria o un comentario en el enunciado".

Por lo que sigue, se comprende que usar correctamente los paréntesis no es algo que todos hagan: "Se escriben pegados al primer y al último carácter de la información que introducen, y con un espacio entre la última palabra antes del paréntesis inicial y otro tras la primera palabra que sigue al de cierre: El militar (de 25 años) ya está de vuelta en Israel. Sólo cuando al paréntesis le sigue otro signo de puntuación éste se escribe seguido, sin dejar espacio entre ambos: ? para excarcelar, a cambio, a 1027 presos palestinos (de ellos, 477 serán liberados hoy) ".

Luego, Fundéu especifica la función de los paréntesis: "Su finalidad es señalar que la información que introducen es secundaria, que no forma parte del discurso principal". Esta situación se da sobre todo cuando se introduce un inciso: "aquí los paréntesis precisan, amplían o rectifican lo dicho"; cuando se aíslan "otros elementos intercalados", es decir, se añade una fecha, un lugar, el desarrollo de una sigla, etc., y en "obras de teatro, en las que sirven para enmarcar las acotaciones del autor".

El artículo se extiende sobre los otros usos auxiliares de los paréntesis: "Los paréntesis tienen otros usos auxiliares: sirven, por ejemplo, para indicar que hemos omitido un fragmento en una cita, para aislar operaciones en fórmulas matemáticas o para introducir puntos de una enumeración", y da los siguientes ejemplos: " 1) En un lugar de la Mancha (?) no ha mucho vivía un hidalgo. 2) [(2 + 1) : (78 + 96)] - 2".

Cierra Fundéu con las relaciones de los paréntesis con los otros signos de puntuación: "Si los paréntesis aparecen junto a otros signos de puntuación hay que recordar que: el punto, la coma, el punto y coma y los dos puntos se escriben después del paréntesis de cierre; si después de una palabra hay más de un signo doble, deben cerrarse en el mismo orden en el que se abrieron, y el enunciado enmarcado entre los paréntesis tiene su propia puntuación".

Para los lectores que quieran ampliar este tema y otros relacionados con los signos de puntuación, la Ortografía de la lengua española (Espasa Libros, 2010), dedica casi todo el Capítulo III, "Uso de los signos ortográficos", al tema (págs. 281-440).

Para terminar, un término que se puso de moda estos días en la Argentina despertó el interés de la lectora Diana Daich. Comenta en un correo electrónico: "Es hora de que la RAE acepte el vocablo tiroides como indistintamente masculino y femenino. El uso hace de él femenino porque se refiere a una glándula pero en su origen se refiere al cartílago del mismo nombre. Sería bueno que el uso claramente justificado en femenino fuera aceptado como correcto. ¿Tal vez ya está aprobado?".

Es cierto, como acotaba recientemente un forista, que no siempre en los diccionarios se encuentra todo, pero, en este caso, el Diccionario panhispánico de dudas da una respuesta que contempla todas las dudas de la lectora: " tiroides. ?[Glándula] endocrina que regula el metabolismo y el crecimiento'. Como sustantivo, mientras que en España se usa en ambos géneros, con preferencia por el masculino, en América es general su empleo en femenino: «El tiroides estimula la actividad metabólica general» (FReyes Anatomía [Esp. 1992]); «La tiroides tiene un importante papel durante la pubertad» (Barrera/Kerdel Adolescente [Ven. 1976])".

© La Nacion

Imágenes de la II Feria de la Lengua y la Cultura Jaqaru

Con originales e importantes exposiciones se desarrolló la II Feria de la Lengua y la Cultura Jaqaru, la cual se llevó a cabo en el auditorio auxiliar de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Muchas gracias a todos los participantes.



martes, 17 de enero de 2012

Los ecos de un maestro en su cumpleaños

Son más de 40 los libros que el italiano Umberto Eco ha publicado hasta hoy, su cumpleaños número 80. En esa vasta obra caben novelas, ensayos filosóficos, tratados de semiótica, lingüística y estética. Es decir, Eco es un empedernido estudioso y trabajador de la palabra, además de profesor, lector y fabulador; y también un pensador crítico de la cultura popular y de la sociedad actual.

En el imaginario del autor nacido en Alessandria confluyen sus conocimientos sobre la Filosofía universal y la Teología, las leyendas de templarios y las conspiraciones, la producción de los signos y su fascinación por los cómics. Solo así ha conseguido que su obra escrita pase por las manos y las reflexiones del erudito y también cale en las masas, en el lector que se deja llevar por la intriga.

Así por ejemplo, ‘El nombre de la rosa’, su primera novela (1980), es una reconstrucción erudita del problema teológico y filosófico de la Edad Media, pero también es leída como una historia de crímenes en la línea de la narrativa policíaca. Esta novela ha sido un texto clave para la literatura y ha tenido una distribución masiva.

En una breve revisión de tres novelas de Umberto Eco, la filóloga Miriam Merchán, catedrática de la Universidad Católica de Quito, señala que uno de los atractivos de ‘El nombre de la rosa’ son los referentes antiguos bibliográficos, conocidos y poco conocidos, sobre los que Eco desarrolla una trama. Parece -dice Merchán- que el dicho de “seamos modernos, volvamos a lo antiguo” se cumple con Umberto Eco. En esa novela le resulta enriquecedora la revisión de la filosofía y la intriga de crímenes para evitar la lectura de un clásico como sería la segunda parte de la ‘Poética’, de Aristóteles. Además, dice, está tan bien escrita que un especialista la disfruta y un neófito sigue la lectura.

En ‘La misteriosa llama de la reina Loana’ (2004), Merchán halla una importante reflexión sobre la memoria y el viaje como un elemento de autoconocimiento. De este libro le llama la atención que el protagonista pierda la memoria y trate de recuperarla desde sus espacios y sus referentes de la infancia, que trate de recuperar su humanidad... “Son elementos que se desarrollan en la ‘Odisea”, dice.

Asimismo, en ‘El péndulo de Foucault’ (1988), la catedrática cree importante la relación que se hace sobre los descubrimientos europeos y su relación con América, mediante un personaje que se revela arrebatado por la música y las prácticas esotéricas del Caribe; todo en medio de la erudición de Eco y las posibilidades que brinda de desarrollar distintas perspectivas del mundo.

A esas tres novelas se suman: ‘La isla del día de antes’ (1994), ‘Baudolino’ (2000), ‘El cementerio de Praga’ (2010). Sin embargo según ha dicho en sus ‘Confesiones de un joven escritor’, Eco relega su narrativa a un segundo plano, pues profesionalmente se considera sobre todo un filósofo, humanista e intelectual que escribe novelas como ‘amateur’.

Entonces en la línea por él mismo trazada se llega a sus ensayos y tratados. Allí, es la Semiótica, su área de mayor estudio, elevándose por sobre todos sus textos referentes a esta materia el ‘Tratado de Semiótica General’. Siguiéndole en importancia ‘Semiótica y filosofía del lenguaje’, ‘Los límites de la interpretación’ o ‘Signo’.

Otro de sus campos de interés, el de la estética, ha sido por él reflexionado en títulos como ‘Arte y belleza en la estética medieval’ y en su díptico ‘Historia de la belleza’ e ‘Historia de la fealdad’. En esos dos libros, Eco se ubica en dos polos opuestos para intentar una compresión total de las ideas estéticas y las formas y valores de representación a lo largo de los años. Lo hace como lo haría un buen profesor: de manera clara, amena y sistemática, acompañándose de ilustraciones.

Eco, además, es un ‘bondólogo’ (especialista en James Bond) y eso demuestra su apego por la cultura de masas como un objeto de estudio. En ese interés se alinean también su gusto por los cómics y el análisis del rol de la televisión en la sociedad actual.


Con sus 80 años, Umberto Eco sigue buscando los signos...

Punto de vista

Vladimir Sierra/ Sociólogo, Doctor en Filosofía

‘Su gran aporte a la academia ha sido como semiólogo’

En la academia  ha sido recibido como semiólogo y ese ha sido su principal aporte. La semiología se comprendía como una parte de la filosofía, la filosofía de los signos; pero Eco hizo de ella una ciencia independiente, fundando la primera Facultad de Semiología.

Su gran obra es el ‘Tratado de Semiótica General’,  donde él  hace una cuestión innovadora al intentar hallar la producción de los  signos desde la producción de los bienes materiales, propuesta por Marx. Es un libro inaugural que lo posicionó en la discusión de la Semiología junto con Pierce y Saussure. Mientras que en  textos como ‘La estructura ausente’ o ‘Los límites de la interpretación’ se amplía hacia otras problemáticas de los signos.

Siendo un  conocedor de filosofía clásica y moderna no ha trascendido en ese campo, pues no ha lanzado una propuesta propia, como Gadamer o Habermass.

En su dimensión literaria plantea sus estudios sobre estética y, sobre todo,  toma una posición donde señala que la crítica a la cultura de masas no debe ser tan fuerte; situándose en un mundo globalizado  indica que los productos culturales pueden desdoblarse para la élite y las masas.

Libros de Eco, en el país

La obra  en castellano es editada por  Lumen y distribuida por Random - Mondadori. Según Alfonso Reece, de Libri Mundi, su narrativa y ensayo tienen salida.

‘El nombre de la rosa’ y ‘El péndulo de Foucault’ deben ser constantemente repuestos.   No así  ‘Baudolino’ o ‘La isla del día después’. ‘El cementerio de Praga’ también ha tenido gran aceptación. En los ensayos, tienen éxito ‘La historia de la belleza’ y ‘El superhombre de masas’.

La cronología

1954
Se  doctoró en Filosofía y Letras, en la Universidad de Turín, con un trabajo que publicó dos años más tarde con el título de ‘El problema estético en Santo Tomás de Aquino’.

1962
Contrae matrimonio con Renate Ramge,  profesora alemana de arte,  con quien tiene un hijo y una hija. Juntos viven entre Milán y  Rimini.

1971
Desde este año, Umberto Eco es profesor de semiótica en la Universidad de Bolonia. También ha dictado cursos en las universidades de Florencia y Turín.

1986
‘El nombre de la rosa’, tras múltiples traducciones y de un sonoro éxito comercial, es llevada al cine por Jacques Annaud, con la actuación de Sean Connery.

2000
Ya con títulos honoris causa otorgados por universidades del mundo, consigue  el Príncipe de Asturias  en Comunicación y Humanidades.

lunes, 16 de enero de 2012

En torno a la lengua no sexista

Por DOMINGO CABA RAMOS* 

El sexismo lingüístico ha sido definido por el feminismo como todos aquellos vocablos que, debido a la forma de expresión escogida por el hablante, resultan discriminatorios por razones de sexo.

“El feminismo ortodoxo, acrítico y acultural entiende, tal como se lo enseñó el marxismo o la sociolingüística, que la lengua es un instrumento de dominación al servicio de la sociedad machista “
(Diógenes Céspedes)

Con el título de “El constructivismo en la transformación curricular “, hace varios  años cayó en mis manos un  libro en cuya dedicatoria se lee lo siguiente:
      
“Dedico esta obra de manera muy especial a los maestros y maestras de mi país; y a todos y todas aquellos y aquellas que puedan leerla. Lo hago de esta manera, ya que considero que los mismos y las mismas son los y las profesionales más meritorios y meritorias que tienen una nación, un pueblo y el mundo. Son ellos y ellas, los padres y las madres de los  y las profesionales, los agentes de cambios, transformadores, forjadores, moldeadores y modificadores de caracteres de la sociedad y el mundo”. (García, Pedro Norberto, Ediciones Nativo CXA, 2000, Pág. 9)

 Tan  monótona o pesada construcción gramatical, propia de la llamada “lengua no sexista”, se repite a diario en discursos como el que transcribimos a continuación:

«Señoras y señores:

Gracias por asistir a esta importante reunión. Todos y todas fueron convocados y convocadas para analizar qué podemos hacer en beneficio de los y las moradores y moradoras de esta comunidad que hoy forman parte de la gran masa  de damnificados y damnificadas, víctimas de las recientes inundaciones…».

Valdría  imaginarse lo tormentoso que sería leer un libro o escuchar un extenso discurso abarrotados de semejantes galimatías o en los que tan inarmónica y aburrida sintaxis se haya empleado como forma de expresión.  Como bien lo afirma mi recordado maestro, lingüista, crítico literario y Premio Nacional de Literatura 2007, doctor Diógenes Céspedes:
       
«Con toda honestidad – afirma el profesor Céspedes -  pasar de una página de un libro o un artículo con estos torniquetes, se vuelve un martirio »

Pero, a pesar de lo  racional y válido que parezca  el juicio del reputado académico, esa forma de expresión lingüística (lengua no sexista), abarrotada de “torniquetes” o dobletes genéricos, es la  que  recomiendan las líderes feministas, por cuanto, a su  decir, no discrimina ni excluye u oculta la presencia de la mujer; ni mucho menos  destaca la supremacía masculina, como sucede cuando se emplea lo que el feminismo denomina lengua sexista.

Vale resaltar, sin embargo, la vacilación en que se incurre cuando se utiliza  la antes citada lengua,  toda vez que se intenta evitar el sexismo lingüístico  apelando a la duplicidad genérica en nombres y pronombres; pero no en los adjetivos que los califican. Así, en la dedicatoria antes transcrita, se habla de “los y las profesionales, transformadores, moldeadores, forjadores y modificadores…”, cuando a la luz de la lógica antisexista, lo recomendable  hubiera sido escribir: “los y las profesionales transformadores/transformadoras, moldeadores/moldeadoras, forjadores/forjadoras y modificadores/modificadoras”.

En el proceso de elaboración de uno y otro discurso bien pudo haberse utilizado una  construcción sintáctica de mayor pertinencia lingüística, obteniéndose, en el primer caso, por ejemplo, el siguiente resultado:
       
«Dedico esta obra de manera especial a los maestros de mi país y a todos aquellos que puedan leerla. Lo hago de esta manera, ya que considero que los mismos son los profesionales más meritorios que tienen una nación, un pueblo y el mundo. Son ellos, los padres de los profesionales,  los agentes de cambios, transformadores, forjadores, moldeadores y modificadores de caracteres de la sociedad y el mundo…» .

Obviamente que la expresión, aparte de   más armónica,  elegante y  comunicativa, resulta menos cursi   y más en sintonía con el  principio de economía lingüística;  pero no obstante su evidente pertinencia, el ala ortodoxa  del movimiento feminista  la rechazaría por entender que en ella se han utilizado formas lingüísticas  que sólo hacen referencias al género masculino y que, por tanto, excluyen, ocultan o discriminan lo femenino. Cuestionaría su uso, por entender que tales  formas resultan discriminatorias por razones de sexo, vale decir, por considerar que al emplearlas se  incurre en sexismo lingüístico.

El sexismo lingüístico

El sexismo lingüístico  ha sido definido por el feminismo como todos aquellos vocablos  que, debido a la forma de expresión escogida por el hablante, resultan discriminatorios por razones de sexo.

Al sexismo lingüístico o lengua  sexista el feminismo le opone la lengua no sexista o, como prefieren llamarlo  muchas de sus dirigentes y seguidores, la “lengua con perspectiva de género”, entendiéndose como tal,  una lengua  que no discrimina por razones de género ni destaca el predominio de uno de los sexos.

Para combatir el sexismo en el uso de la lengua,  el feminismo, a mediados de la década de los ochenta,  publicó unas recomendaciones o alternativas, muy polémicas por cierto y, a nuestro juicio, insostenibles desde el punto de vista lingüístico, las principales de las cuales se  transcribirán  en otra parte del presente  ensayo.

Etapas del sexismo lingüístico

El doctor Álvaro García Meseguer, una de las personas que más ha escrito sobre el tema, en un extenso y enjundioso trabajo titulado “El español: una lengua no sexista”, publicado en la red de Internet sin fecha, establece y describe las etapas recorridas en el estudio del sexismo lingüístico:

1ra. etapa. Se desconoce su existencia. Esta etapa se extendió en España hasta mediados de los años setenta.

2da. etapa. Alrededor de 1980 se descubre la existencia del sexismo lingüístico y de inmediato se inicia su proceso de difusión.

3ra.etapa. El feminismo intenta crear estrategias para combatirlo y en tal virtud, un organismo español llamado Instituto de la Mujer, publica,  una serie de alternativas o recomendaciones al respecto.

4ta. etapa. Coincide con el momento actual. Se ponen de manifiesto los inconvenientes que trae consigo aplicar las recomendaciones antes referidas y se crea un conflicto entre dos bandos: uno que defiende las normas antisexistas y otro que las combaten.

Son numerosas  las alternativas o propuestas establecidas para el uso de una lengua no sexista; pero antes de entrar en consideración, veamos sólo algunos de los postulados que han servido de base  de sustentación para su formulación teórica.

Postulados feministas sobre la lengua

a) “La lengua es un instrumento de dominación de la mujer al servicio de la sociedad machista.”

b) La lengua es sexista porque la cultura es y ha sido masculina.

c) “El término mujer hace referencia exclusivamente al sexo femenino, sin embargo, hombre alude tanto al individuo de sexo masculino como a todo el género humano, sin distinción de sexos, y este hecho da lugar a ambigüedades y, en ocasiones, a una ocultación de la mujer”.

d) “El sexismo que se evidencia en nuestra lengua no es más que reflejo de la histórica y real situación de opresión de las mujeres en todas las esferas”.

e) “Los hombres han nombrado la realidad a su manera diciendo lo que es y no es a través del lenguaje”.

f) “La lengua española es discriminatoria, porque el idioma hablado y escrito produce estereotipos que deforman el concepto humano de lo femenino”.

g) “Como en todos los campos, también existe discriminación de las mujeres por medio del lenguaje. Si queremos avanzar en el camino de la efectiva igualdad entre mujeres y hombres debemos combatir esa discriminación”.
      
h) “La forma actual de hablar y escribir no representa a las mujeres”.

i) “Es necesario romper con el lenguaje sexista en búsqueda de un mundo de igualdad entre mujeres y hombres”.

Así piensa el feminismo radical y ortodoxo  en materia de lengua.  Ya veremos algunas de  sus famosas alternativas, propuestas o recomendaciones en pos de una lengua sexualmente igualitaria.

*El autor es profesor universitario. Reside en Santiago de los Caballeros.

Un hispanoahablante promedio usa 7.5% de las palabras del idioma

Afirma la Fundación del Español Urgente (Fundeu) que según un estudio de la Academia española de la lengua del año 2010, en tanto que un ciudadano común utiliza entre 500 y 1000 palabras, los jóvenes utilizan algo más de 240, es decir el 25% de lo que usa un hispanohablante promedio.

El castellano tiene más de 100 mil palabras, por lo que una persona promedio utiliza el 7.5% de ese acervo (750 palabras en promedio), en tanto que los jóvenes utilizan el 3%. ¿Significa esto que los jóvenes empobrecen su lenguaje y su pensamiento? ¿esto está relacionado con su capacidad de reflexionar o quizá esta reducción equivale a una simplificación y no a una derrota cultural?

Las opiniones de expertos al respecto están divididas: manejar un mayor número de vocablos equivale a una mejor expresión; Roberto Fontanarrosa en su discurso en el Congreso de la Lengua en 2004 en Rosario, Argentina: “cuantos más matices tenga uno, más puede defenderse, para expresarse, para transmitir. Por eso hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irreemplazables, por sonoridad y fuerza”.

En contraparte, Pedro Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, dijo en un reportaje publicado en el diario argentino La Nación que “Cuando no hay capacidad de expresión se achica el pensamiento. Lo vemos todos los días con jóvenes que no leen, que no saben escribir correctamente y terminan con un lenguaje empobrecido. Y ese empobrecimiento intelectual y verbal le hace muy mal al sistema democrático”

Otros estudiosos son más cautelosos u optimistas, por ejemplo, la doctora María Laura Pardo, del departamento de Lingüística del CIAFIC-CONICET en Argentina, dijo: “Los jóvenes son creativos en cualquier estratificación social. Que las palabras nuevas que crean no estén en el diccionario no quiere decir que no sean vocablos y que no deban ser contados a la hora de estos estudios. Lo que hoy parece una irreverencia idiomática, mañana estará en la RAE y en otros diccionarios como nuevo léxico”.

De forma semejante, Mara Glozman, docente de Semiología de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, afirma que: “encontrar una “pobreza léxica” en ciertos grupos o colectivos supone que existen otros colectivos o sectores que tienen una mayor amplitud léxica y eso suele asociarse a un mejor conocimiento de la lengua. Digo que ‘suelen asociarse a un mejor conocimiento lingüístico’ porque se trata de ideas que tienen más relación con las representaciones sobre la lengua que con las realidades lingüísticas de los hablantes”.

María Laura Pardo, con una visión lejana al elitismo, aunque reconoce los estudios que afirman que “algunos hablantes solo utilizarían entre 280 a 1000 palabras en su vida diaria”, dice que en esos estudios «no se pondera el valor de la creación léxica”. Además, por lo general, “no se tiene en cuenta que la lengua es un ente vivo, siempre cambiante, imposible de cuantificar y siempre rico, aun por fuera de lo supuestamente ‘correcto’”

Finalmente, el escritor y ensayista dijo que “lo que olvidan los defensores de la cantidad es que el poder del lenguaje no radica en las palabras, sean estas pocas o muchas, sino en la inteligencia que las asocia”,

(Con información de www.fundeu.es y Clarín)